Nombramos para recocer, para crear, para resistir, nombramos el mundo que construimos, en el que se es, un
mundo que nos incluye. Por eso esta obra tiene algo de mágica, algo de resistencia, cuando re-nombrando
vuelve evidente a los excluidos, en un acto casi ritual, recuerda, es decir vuelve a vivir el mito primigenio,
ancestral de un pueblo que fue esclavizado y que ha luchado por su libertad durante siglos.
Lúcumi y Carabalí son apellidos muy comunes en el Valle del Cauca y el Pacífico colombiano, que se ha
mantenido de generación en generación, desde los primeros africanos que llegaron a América como esclavos.
Los Lúcumi y Carabalí, eran reinos fronterizos, llegaron, en sus derrotas hechos esclavos a la nueva
España, ahora son familias vecinas en un barrio de cualquier municipio del sur occidente colombiano. Se dice
que los lucumi o lukumi, son los yoruba de América, debido a su saludo "oluku mi", "mi amigo". Los carabalí
guerreros temidos, por sus rostros incididos.