Olmeka

 

Estelas


“Transcurrir”
“Una cosa no puede ser ella misma y su contrario, en el mismo aspecto y almismo tiempo.”
Heraclito de Efeso
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.
(Fragmento Arte Poetica)
Jorge Luis Borges

Las formas en que se han construido las metáforas sobre el devenir del tiempo o el transcurrir de la existencia se materializan de diferentes formas, una de las más antiguas es la metáfora del agua y la erosión de la piedra; sin embargo quienes las utilizaban, en principio tenían un horizonte paradigmático muy diferente al contemporáneo.


La inexistencia de la retención de la imagen dinámica y la simultaneidad en las formas comunicativas, así como la posibilidad de la dinamización de los planos visuales han ocasionado que las construcciones metafóricas que ahora presenciamos sean paradójicamente más complejas. La fragmentación del conocimiento y del ser humano como objeto de estudio y la reflexión desde los colectivos referenciales en la que se encuentra inserto tanto el creador como el receptor de estas imágenes, al igual que los elementos culturales en que se creó la pieza, serían poco menos que impensables para los presocráticos.


Ricaurte se enfrenta a los retos de su momento: la percepción del tiempo, la fragmentación del ser, las posibilidades de las herramientas tecnológicas, la ampliación del horizonte cultural, la simultaneidad del tiempo real en los medios comunicativos, la dinamización de la imagen y su manipulación a través de medios informáticos.
Esto ha conducido inexorablemente a la construcción de sus metáforas dentro de nuevos límites y contextos.


La manera en que Ricaurte somete la imagen mediante la tecnología y la convierte en metáfora
compleja, nos enfrenta como espectadores a mirar con detenimiento a la que probablemente es una de las imágenes más develadoras de este tiempo: el hombre frente a si mismo y a su vez ante su representación fija en el tiempo.


“Un espejo de humo, un reflejo de obsidiana, el fondo de un poso y el brillo del río”.
Constructor de metáforas en donde los elementos
a los que se enfrenta como pensamiento el hombre, dejan de ser necesariamente angustiantes, la petrificación dinámica de la imagen convierten al tiempo en un elemento más integrado a las formas y de este modo resultó irónicamente sometido por medio de una repetición y su puesta en juego como concepto no estático y a la vez cíclico, en un simple efecto más de la percepción.


Así, los elementos primarios como el reflejo, el agua, el tiempo logran integrarse en una serie de imágenes, en donde el personaje se disuelve y a la vez se erige como elemento contenedor y detonador de sí mismo y por esto en metáfora de todos y negación de sí mismo, a su vez alucina
nuestro irrepetible tiempo.


Jaime Tamayo
Febrero de 2006
Ciudad de México



Opus Senectus

Los retos de la postura estética se plantean desde el reconocimiento de las diversas visiones a las que se tiene acceso, ya sea por medio de la historia de la mirada, del pensamiento, las ideas y las tecnologías, somos un cúmulo de discursos articulados a través del tiempo.
En estos momentos en que incuestionablemente se tiene que mostrar la postura ideológica ante los demás y hacerla valer mediante una ética discursiva, Luis Ricaurte plantea y fija su postura ante las ideas contemporáneas a partir de imágenes en distintas técnicas que reflejan sus puntos de vista sobre una constante latinoamericana: la pobreza, el abandono, la explotación en el subempleo, la falta de valor a las vivencias de los viejos y su desesperación por la supervivencia, todas ellas reflejadas como cicatrices en sus rostros.